CATALINA DEVIA

Diseñadora escénica formada en la Universidad de Chile. Forma parte de las compañías Teatro Niño Proletario y La Provincia. Sus ámbitos de trabajo incluyen la iluminación, la escenografía, el vestuario, la dirección de arte en cine y el desarrollo de proyectos editoriales de carácter patrimonial. Ha colaborado con diversos creadores, entre ellos el cineasta José Luis Torres Leiva. Entre sus trabajos escénicos se encuentran El Otro, Trilogía La Patria, Fulgor, Provincia Kapital, Bacantes, Las Brutas, No tenga miedo, Interior, Los Perros, La Viuda de Apablaza y Preludio. En cine ha realizado la dirección de arte de El Agente Topo y Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. También impulsa el proyecto Huellas Mujeres, dedicado a investigar procesos de creación de mujeres del teatro chileno. También tiene una extensa experiencia como docente en la formación de diseñadores escénicos. Devia es Coordinadora Docente de la Escuela de Diseño Escénico Regional y el Diplomado de Diseño Escénico de la Universidad de Chile.

FULGOR

Fulgor, es la sexta obra de Teatro Niño Proletario dirigida por Luis Guenel. El montaje explora el fenómeno de la migración en Chile, abordando temas como el racismo, el abuso laboral y la mercantilización del cuerpo, utilizando la migración como eje para una serie de cuadros escénicos que reflexionan sobre la huella y el trayecto de los cuerpos migrantes.

El proceso creativo, concebido por la misma compañía como un "archivo monstruo", invita a cada participante a contribuir desde su experiencia personal, construyendo colectivamente una obra que desafía estereotipos sobre la migración. La puesta en escena incluye una antesala que expone parte del material de investigación, conectando al público con las historias de los "Nocturnos, Perseguidos, Hacinados y Prófugos", cuyas experiencias a menudo son marginadas de la historia oficial.

Fulgor cuestiona la visión tradicional de la migración y plantea preguntas sobre las experiencias de quienes cruzan fronteras físicas y emocionales, recordándonos que en cada viaje las personas construyen nuevas identidades. Con escenas íntimas, la obra evoca mundos imaginarios y mitológicos donde los migrantes enfrentan desarraigo, soledad y esperanza, iluminando las tensiones de una humanidad en constante movimiento.

FICHA ARTÍSTICA

DIRECCIÓN: Luis Guenel
ASISTENCIA DE DIRECCIÓN: Francisco Medina
INVESTIGACIÓN: Pía Gutierrez, Valentina Continez, Katharina Einer
PRODUCCIÓN: Lorena Ojeda, Francesa Ceccotti
ELENCO: Luz Jiménez, Paola Latttus, Ema Pinto, José Soza, Rodrigo Velásquez, Manoj Mathay, Cristian Flores.
ESPACIO Y VESTUARIO: Catalina Devia
ILUMINACIÓN: Ricardo Romero
SONIDO: Jaime Muñoz
DISEÑO GRÁFICO: Alejandro Délano
PRENSA: Lorena Álvarez

Metodología

Catalina Devia desarrolló un proceso de creación colaborativo y no lineal, característico del trabajo del Colectivo Niño Proletario, donde las imágenes, los materiales y las acciones escénicas emergen simultáneamente. La diseñadora inició el proceso construyendo un cuaderno de imágenes —una suerte de archivo vivo— que integraba referentes visuales personales y aportes del equipo. Este material sirvió como punto de partida para los ensayos, donde las ideas fueron puestas a prueba y transformadas en escena. Devia privilegia una metodología orgánica basada en la observación corporal, la improvisación y la manipulación directa de materiales, rechazando la rigidez del diseño previo y proponiendo una práctica situada, que evoluciona junto al proceso interpretativo y dramatúrgico.

Fase inicial

La investigación se ancló en la reflexión sobre la migración, el tráfico de personas y la noción de masa en movimiento, temáticas que el colectivo buscó traducir visualmente en el espacio y los cuerpos. Devia articuló sus primeras imágenes a partir de referentes del arte contemporáneo, en particular las instalaciones textiles de Kaarina Kaikkonen, cuyas obras con ropa suspendida inspiraron la idea de acumulación y desplazamiento colectivo. Desde esta base conceptual, la diseñadora exploró cómo la materialidad del vestuario usado podía evocar tanto precariedad como humanidad, integrando los gestos de carga, desplazamiento y peso como acciones visuales y performativas.

Diseño

El Diseño Escénico y de vestuario surgió sin mediaciones de bocetos o croquis previos. A partir del cuaderno de imágenes y las improvisaciones, Devia organizó el espacio como un contenedor móvil de cuerpos y materiales, donde los fardos de ropa se convirtieron en eje escenográfico y metáfora visual. La decisión de trabajar con ropa donada y materiales reutilizados respondió tanto a una ética de circulación y economía de recursos como a una poética del residuo. La paleta de color y textura emergió directamente de los materiales disponibles, componiendo una atmósfera visual marcada por la mezcla de tejidos, densidades y objetos cotidianos que evocaban tránsito, desplazamiento y memoria.

Realización

La materialización del diseño se desarrolló de forma experimental y adaptativa. Muchos elementos se construyeron directamente durante los ensayos o en el espacio de residencia, reutilizando textiles provenientes del artista Fernando Milagros, quien donó materiales que luego fueron incorporados integralmente al montaje. El proceso enfatizó la reutilización y recontextualización de objetos, tanto como una decisión estética como una respuesta a las condiciones de producción precaria del teatro independiente. En los remontajes —como el realizado en un campo de trigo—, Devia adaptó el diseño al entorno natural, potenciando imágenes icónicas de la obra y revelando la flexibilidad espacial y simbólica del dispositivo. Fulgor se consolidó así como un ejemplo de diseño expandido: una obra que se piensa desde el proceso, la memoria material y la capacidad del espacio de transformarse en cuerpo colectivo.